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Geotérmica

Renovable, limpia, sin residuos, la geotermia está presente en todo el mundo. Sin redes de transporte, no depende de las condiciones climáticas ni geopolíticas.
Además del calor interno que emite la Tierra, su superficie recibe del Sol cada segundo, una cantidad de energía que es cuatro órdenes de magnitud (10.000 veces) superior al calor geotérmico. Esa energía penetra a escasa profundidad en el subsuelo, contribuyendo a mantener la superficie del planeta a una temperatura promedio de unos 16 ºC, y es irradiada lentamente de nuevo al espacio.
Síliter forma parte de la red de empresas colaboradoras de GEOTICS, empresa pionera y líder en España en instalaciones geotérmicas, con más de 300 instalaciones realizadas con éxito durante los 5 últimos años.
Síliter instala bombas de calor geotérmicas de fabricantes líderes a nivel mundial en esta materia, disponiendo de un conjunto de modelos, de 4,8 kW  a 17 kW de potencia térmica, hasta modelos de potencias industriales que se desarrollan a medida.
 
Tipos de geotermia
Dependiendo de la temperatura del fluido de intercambio de calor, se diferencia entre geotermia de alta, media, baja y muy baja temperatura. Los tres primeros tipos de geotermia permiten el aprovechamiento directo del calor de la tierra, mientras que en la geotermia de muy baja temperatura es necesario concentrar dicha energía.
Captar esta energía térmica, transformarla para hacerla utilizable en climatización es posible gracias a la tecnología de la bomba de calor geotérmica.
La característica más interesante de la bomba de calor geotérmica es su rendimiento: por cada kWh de energía eléctrica consumida se obtienen de 4 a 5 kWh útiles para climatización (calefacción y refrigeración).
 
Ventajas de la geotermia
La climatización geotérmica es muy ecológica, pues proviene de un recurso natural renovable que es el calor del suelo.
No deja residuos y su huella ambiental es mínima.
No produce impacto visual en el paisaje.
Reduce la dependencia energética del exterior.
A diferencia de otros tipos de energía, que necesitan ser transportadas largas distancias,
la energía de la tierra está siempre disponible en todo lugar, en cantidades masivas.
Disponible las 24 horas del día durante los 365 días del año.
Cubre el 100% de la demanda, sin necesidad de sistemas de apoyo.
 
Aplicaciones:

  • En edificios. Para conseguir agua caliente sanitaria, calentamiento de piscinas, calefacción y refrigeración.
  • En instalaciones industriales. También para la preparación de agua caliente sanitaria y parcelación de agua para procesos.
  • En instalaciones agropecuarias. Para la calefacción o refrigeración de los invernaderos, granjas, agua caliente de las piscifactorías, etc.
  • En balnearios.

 
Tipos de captación:

  • Captación vertical
    Sistema a utilizar cuando no se dispone de espacio suficiente para la captación horizontal. El captador vertical es una sonda instalada verticalmente en la tierra, hasta alcanzar a veces los 100 metros.
    El sistema de perforación es el habitual utilizado para hacer pozos.
  • Captación horizontal
    Es el sistema más habitual y el más económico. El único requisito es disponer del espacio suficiente, que suele ser aproximadamente 1,5 veces la superficie a climatizar.
    Consiste en enterrar el intercambiador de calor a una profundidad de entre 1 y 1,5 m en una zona sin pavimento y expuesta a la lluvia.
  • Captación mediante estructuras energéticas.
    Se trata de convertir la estructura resistente de cimentación a base de pilotes de un edificio, en un campo de sondas geotérmicas, en las cuales el propio pilote de la cimentación actúa como una de las citadas sondas. Todo el circuito de intercambio se situaría debajo del propio edificio, con un considerable ahorro de trabajo y espacio, por el simple  hecho de incluir el proyecto de climatización en el proyecto de construcción, desarrollando ambos en conjunto.
  • Captación mediante aguas subterráneas
    Este tipo de captación aprovecha directamente el calor del agua subterránea, bombeando agua de un pozo de extracción e inyectándola después de su paso por la bomba de calor en un segundo pozo de infiltración. Este sistema está sujeto a la disponibilidad de agua subterránea, así como a la obtención de permisos de aprovechamiento y de vertido de aguas.